La discusión sobre el uso del celular en las escuelas llegó a la Legislatura de Río Negro. Un legislador del bloque PJ-Nuevo Encuentro presentó recientemente un proyecto de ley para regular la utilización de dispositivos móviles en los niveles primario y secundario de la provincia. Hasta el momento, el único antecedente era un proyecto que establecía la prohibición del uso de celulares fuera de actividades con fines pedagógicos.
Acá repasamos por algunas características de esta propuesta. ¿Qué panorama existe en las escuelas rionegrinas respecto a los celulares?
La letra chica
«Son muchos los vacíos legales que todavía tenemos como sociedad respecto a algunas cuestiones vinculadas con el uso responsable de las tecnologías, y son muchos los problemas que esta situación está generando. Si bien las tecnologías digitales inspiran a niños, niñas y jóvenes a explorar su curiosidad, ser creativos, comunicarse y aprender, es importante contar con estrategias de protección ante los posibles riesgos que pueden surgir en los espacios digitales y, sobre todo, ante el uso desmedido de pantallas por parte de niñas, niños y adolescentes», argumentó el legislador Luis Ivancich al presentar su propuesta.
La normativa busca prohibir el uso de teléfonos celulares y dispositivos móviles por parte de los estudiantes durante toda la jornada escolar en los niveles de educación inicial, primaria y secundaria, tanto dentro del aula como en otros espacios de los establecimientos. Solo se permitirá su utilización en casos excepcionales, vinculados a necesidades pedagógicas definidas por los equipos docentes.
Las excepciones
En el nivel primario, serán los directivos quienes autoricen el uso del dispositivo, cumpliendo una serie de condiciones: que forme parte de un proyecto didáctico aprobado; que el proyecto esté documentado detallando objetivos, duración, actividades, estrategias de evaluación y uso del dispositivo; que las familias sean informadas y otorguen su consentimiento por escrito, según lo dispuesto en el artículo 641 del Código Civil y Comercial de la Nación; y que su uso esté supervisado por un docente en un contexto específico y limitado en tiempo y espacio.
En los secundarios, el uso del celular será autorizado por el docente a cargo, siempre que tenga un fin pedagógico y esté respaldado por una justificación curricular o didáctica.
Por fuero de esas circunstancias, los dispositivos deberán permanecer apagados, guardados y fuera de la vista y del alcance durante el horario de clases, en los espacios que cada establecimiento designe. Cada escuela deberá establecer reglamentos internos, elaborados de manera participativa a través de los acuerdos escolares de convivencia, para regular con mayor detalle esta disposición.
El uso de smartphones por más allá de los fines pedagógicos solo se permitirá en situaciones de necesaria comunicación inmediata con las familias, o cuando haya estudiantes con discapacidad o condiciones de salud acreditadas que requieran el dispositivo como herramienta de apoyo para aprendizaje, comunicación o asistencia médica.
Según la normativa, el Ministerio de Educación deberá realizar evaluaciones periódicas sobre la implementación y efectividad de la ley, así como su impacto en los procesos de enseñanza-aprendizaje, la convivencia escolar y el bienestar de la comunidad educativa. Los resultados deberán ser públicos y servir como base para ajustar la normativa o los programas según sea necesario.
Los antecedentes
La propuesta de prohibición del uso de celulares en las escuelas no es nueva.
En Neuquén, el gobierno provincial reguló el mes pasado el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos luego de la aprobación de la Legislatura local. La iniciativa es prácticamente idéntica a la impulsada por Ivancich en Río Negro: prohíbe el uso de dispositivos en los niveles Inicial y primario durante toda la jornada escolar, tanto en el aula como en otros espacios del establecimiento, salvo autorización excepcional de la dirección. También establece disposiciones para su utilización en el nivel secundario.
En la provincias, existe un antecedente similar presentado por los legisladores María Patricia Mc Kidd y Santiago Ibarrolaza de Creo Río Negro, junto con César Domínguez, referenciado con La Libertad Avanza (LLA). Esta propuesta se limitaba a establecer la prohibición del uso de celulares en todos los establecimientos de educación pública o privada cuando no formaran parte del proceso pedagógico definido por el docente. El proyecto no detallaba procedimientos de autorización, seguimiento ni medidas de protección o supervisión.
El panorama en las escuelas rionegrinas
Los resultados de las pruebas Aprender 2024 revelaron un dato que llama la atención: más de la mitad de los estudiantes de tercer grado, con edades promedio entre ocho y nueve años, ya poseen un celular propio. En el nivel secundario, este porcentaje prácticamente se duplica, alcanzando casi al 100% de los alumnos.
Los informes de la Secretaría de Educación indican que, pese a la masividad del uso, en Río Negro se observa un manejo relativamente consciente de esta tecnología. Algunos datos destacados:
- 78,1% de los estudiantes encuestados protege la privacidad de sus fotos y videos.
- 63,8% recibe consejos de adultos sobre cómo cuidarse en las redes sociales.

El impacto en las aulas
Sin embargo, el uso de los dispositivos en el aula sigue generando distracciones. Las últimas pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) revelaron que, en 2022, el 54% de los estudiantes argentinos de 15 años admitió distraerse con el celular durante las clases. Otro 46% aseguró haberse visto interrumpido por compañeros que utilizaban dispositivos móviles en el aula.
En marzo, la ONG Argentinos por la Educación, junto a investigadores del Conicet, difundió un análisis estadístico basado en evaluaciones internacionales. El estudio señaló que la elevada proporción de estudiantes distraídos en clase tiene un efecto negativo sobre el rendimiento en matemática: los países con más alumnos desconcentrados tienden a registrar puntajes más bajos.
El informe también subrayó que un 37,2% de los jóvenes argentinos de 15 años nunca o casi nunca desactivaba las notificaciones de redes sociales y aplicaciones durante la clase, un porcentaje que se encuentra entre los más altos del mundo.
Estos datos ponen en evidencia un desafío creciente: mientras las tecnologías digitales ofrecen oportunidades de aprendizaje y creatividad, su uso desmedido o poco regulado en el aula puede impactar directamente en la concentración y el desempeño académico de los estudiantes.

