Un reciente informe de Literal colocó el foco en el uso del celular en las escuelas, a partir del testimonio de directores de nivel secundario en Roca. Relevamos sus opiniones y analizamos las estrategias que aplican para regular su uso durante el horario de clases. En esta nueva entrega, sumamos más voces para enriquecer un debate que gana espacio tanto en la opinión pública como en el ámbito académico.
Distracción por el uso de celular en escuelas: Argentina lidera el ranking
Las últimas pruebas del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) revelaron que el 54% de los estudiantes de 15 años de Argentina declaró, en 2022, distraerse con el celular durante el dictado de clases. Un restante 46%, en tanto, alegó haberse sentido interrumpido por la actitud de sus compañeros que utilizaban dispositivos móviles en las aulas.
En marzo, la ONG Argentinos por la Educación, junto a investigadores del Conicet, difundieron un análisis estadístico basado en los resultados de las evaluaciones internacionales. El estudio señaló que Argentina, al presentar una alta proporción de estudiantes desconcentrados en clase, muestra un impacto negativo en el rendimiento en matemática. En general, los países con más alumnos distraídos tienden a obtener puntajes más bajos.

Asimismo, se evidenció que un 37,2% de los jóvenes argentinos de 15 años nunca o casi nunca desactivaban las notificaciones de redes sociales y aplicaciones en dispositivos digitales durante la clase. Ese porcentaje también se encuentra entre los más altos del mundo.
Según los autores de la investigación, factores como la regulación del uso de la tecnología y el empleo de estrategias pedagógicas podrían ayudar a revertir estas estadísticas.
«Nosotros en las escuelas trabajamos sobre los acuerdos de convivencia, lo que antes se llamaban las normas. Estos criterios de cómo convivir en armonía son nuestra prioridad para poder enseñar e involucrar a los chicos en el debate. Ahí tenemos que trabajar con ellos sobre el uso responsable del teléfono, que puede ser una herramienta muy interesante para aprender. Sin embargo, tampoco debemos romantizar el uso del celular en términos pedagógicos, sino construir y sensibilizar en el tema«, comentó Belén Riera, secretaria de Nivel Medio del Consejo Directivo Central de la Unter, a este medio.
La referente gremial recalcó en la necesidad de avanzar en algún tipo de lineamiento compartido, siempre que se tome en consideración la voz de los alumnos y de los padres. En ese sentido, recalcó que fijar medidas de forma «autoritaria» no es una alternativa en estos tiempos.
«Creo que tenemos que trabajar con los chicos, nunca subestimarlos. Debemos pensar en la construcción de acuerdos y nunca desde la imposición. Ya sabemos que el autoritarismo no funciona, pero eso no quiere decir que no se puedan poner límites. Los adolescentes también los necesitan, los piden y es nuestra responsabilidad como adultos pensarlos. Nosotros no podemos esperar que los chicos se autorregulen con algo que les atrae y les ayuda a la distracción. Tenemos que pensarlo como adultos», agregó.
La prohibición tampoco parece tener una incidencia decisiva en los niveles de distracción por el uso de celular. Por ejemplo, en Argentina, Uruguay y Chile presentaron los niveles más altos de distracción, a pesar de que las restricciones al uso de celulares varían entre estos países. Asimismo, países como Japón, Corea del Sur y Macao (China), donde la dispersión fue baja, también registraron variedad de restricciones al uso de dispositivos en las escuelas.
Riera agregó que, en contrapartida, la implementación de acuerdos en consenso trajeron buenos resultados en algunos establecimientos educativos rionegrinos. Sin embargo, respaldó la idea que cada institución cuenta con autonomía para pensar estrategias adecuadas a su realidad.
La opinión de una exministra rionegrina
En Río Negro, actualmente no existen disposiciones respecto a la regulación del uso del celular en las escuelas. No obstante, la administración rionegrina trabajó fuertemente en la última década en la incorporación de nuevas tecnologías con el objetivo de transformarlas en una herramienta pedagógica más. Al respecto, la exministra de Educación y actual senadora, Mónica Silva, destacó el diseño de estrategias llevadas a cabo durante su gestión.
«Durante mi paso paso por Ministerio no estábamos pensando en regulaciones. Estábamos pensando en el diseño de distintos tipos de formación para que la tecnología, ya sea los celulares, las tablets, notebooks, fuera incorporada al diseño de las clases. Pensábamos que el punto era enseñarle a la docencia en su conjunto, a quienes estaban en actividad y a quienes estaban formando en los institutos, cómo incorporarla a sus propuestas pedagógicas. Ya en aquel momento nos habíamos dado cuenta que no era sencillo», destacó ante la consulta de Literal.
Silva reconoció que devenir tecnológico-social cambió considerablemente desde que dejó el puesto en 2019. Al respecto, mencionó que el rol del celular se potenció en la vida de los estudiantes y las familias. «Creo que los papás decidieron que los niños pueden tener un teléfono móvil por cuestiones de orden social. Si un amiguito tiene, todos los demás también. Además, puede deberse a cuestiones de seguridad y de control. La sociedad actual pareciera ser que obliga a las madres y padres a tener una comunicación permanente en virtud de que el dispositivo existe«, evaluó sobre el contexto actual.
Sin embargo, la funcionaria afirmó que los dispositivos móviles pueden volverse un obstáculo para la enseñanza si no existe uns correcta utilización. Además, consideró que la ansiedad por la comunicación constante influye negativamente, convirtiendo al celular en una herramienta distractora en horario de clases.
Al respecto, ponderó la implementación de acuerdos escolares que involucren a los padres y a los alumnos. «No está mal que existan regulaciones. Hay algunos colegios que están estableciendo esta cuestión de dejarlos en una cajita. Pero ahí se abre otro malestar de las familias y esta imposibilidad de comunicarse con los hijos. Creo que la regulación debería incluir también a los papás y mamás. Deben saber que no tienen que comunicarse en el horario en el que están en clase aprendiendo«, concluyó.

