Las elecciones de convencionales constituyentes, que definirán la reforma de la Carta Orgánica de Bariloche, serán la principal contienda electoral de 2026. Si bien, por sus características y por la propia dinámica política de la ciudad, sus resultados no pueden extrapolarse directamente a una contienda provincial, estos comicios podrían funcionar como una primera experiencia para ensayar acuerdos y medir la capacidad de articulación entre distintos sectores de cara al año entrante.
Los oficialismos
El plazo para la presentación de alianzas vence este miércoles a las 9.30. La fecha límite mantiene por estas horas a varios dirigentes en viaje hacia la ciudad cordillerana, con el objetivo de terminar de ultimar los detalles de sus acuerdos políticos.
Una de las principales incógnitas que se planteó en los meses previos fue el rumbo que tomaría Juntos Somos Río Negro (JSRN) en estas votaciones. La presencia del partido se ha reducido en los últimos años a un estrecho vínculo con el Partido Unión y Libertad (PUL), que encabeza el intendente Walter Cortés.
Ese acercamiento generó importantes cuestionamientos entre dirigentes que acompañaron desde sus orígenes al proyecto provincialista. Ejemplo de ello fueron las renuncias, en junio, de los legisladores Marcela González Abdala, actualmente integrante de La Libertad Avanza, y Daniel Sanguinetti, hoy en Cambia Río Negro. Ambos dirigentes advirtieron, incluso, sobre un presunto alejamiento de los principios fundacionales de JSRN.

Más allá de estas diferencias, lo cierto es que, a pocas horas del cierre para la inscripción de alianzas, todo parece encaminarse hacia una competencia conjunta entre ambos espacios en las elecciones del próximo 1 de noviembre, aunque con una representación predominante del PUL.
«No hay nada que nos urja ni nos apure. Si hay una alianza, es una alianza por mejorar la ciudad«, sostenía semanas atrás el gobernador Alberto Weretilneck, al ser consultado sobre la posibilidad de un acuerdo con el espacio de Cortés.
La unidad peronista
En la vereda opositora, el Partido Justicialista buscará reeditar su estrategia de unidad junto a los espacios afines, entre ellos Nuevo Encuentro, Kolina, Frente Grande, Patria Grande, La Cámpora y Comunidad Organizada.
La estrategia fue reivindicada este sábado por María Emilia Soria durante el acto en Roca en el que lanzó formalmente su proyecto político para la Gobernación. “Me llena de alegría cuando veo, como vi ayer, la unidad que se selló en San Carlos de Bariloche”, destacó la intendenta roquense.

La construcción de este frente forma parte del proceso de reorganización que el peronismo rionegrino impulsa desde las elecciones de 2025, con el objetivo de conformar una alternativa competitiva para 2027. La convocatoria, incluso, busca exceder los límites partidarios e incorporar a “correligionarios” o “radicales de buena madera”, además de “camaradas” provenientes de la izquierda.
Propuesta propia
Sin embargo, la estrategia de unidad no parece abarcar, al menos por ahora, a todas las expresiones de centro-izquierda. El Frente Renovador, referenciado a nivel nacional en Sergio Massa, y Sumar, la fuerza liderada por Rodolfo Aguiar, confirmaron en parelelo que competirán por su cuenta en las convencionales de noviembre.
La decisión se conoció a través de una fotografía de los dirigentes Mateo Canosa y Alejo Ramos Mejía, quienes acordaron conformar, junto al partido municipal SUR, un nuevo frente político. «Esta alianza nace con la convicción de que Bariloche necesita mirar hacia adelante. Queremos una Convención Constituyente que piense en las próximas generaciones. Estamos construyendo un espacio abierto, plural y con vocación de diálogo para defender la autonomía municipal y actualizar las instituciones», sostuvo Canosa en un comunicado.

De acuerdo con la comunicación oficial, el nuevo frente dejó abierta la posibilidad de incorporar a otras expresiones políticas y sociales antes del cierre definitivo del esquema electoral.
Aún en tratativas
El oficialismo y el peronismo no serán los únicos protagonistas de unas votaciones atravesadas por la fragmentación política.
En ese escenario, tanto el comité local de la UCR —que tiene a su cargo las negociaciones— como la CC-ARI mantienen la intención de participar de los comicios. En ambos casos, los partidos avanzaron con los mecanismos internos necesarios para quedar en condiciones de presentar una lista.
Sin embargo, todavía mantienen conversaciones para definir su participación y, por «prudencia», prefieren esperar hasta mañana antes de confirmar una decisión definitiva.
En paralelo, las expresiones de derecha parecen encaminarse hacia un espacio común, que podría quedar formalizada en las próximas horas. El armado estaría encabezado por La Libertad Avanza, un espacio que comenzó a posicionarse con mayor fuerza en la ciudad a partir de la incorporación de referentes locales, particularmente las legisladoras Martina Lacour y, más recientemente, Marcela González Abdala.

En el otro extremo del escenario político, el Frente de Izquierda-Unidad (FIT-U) también reeditará su clásica participación y buscará alcanzar una banca en la Convención. «La izquierda pelea por una banca para que llegue la voz de los de abajo a la reforma de la Constitución municipal», sostiene la dirigencia local.
El piso electoral
Resta conocer cómo terminará de configurarse el mapa de alianzas y quiénes encabezarán las distintas listas. Lo que ya está claro es que la elección no será un mero trámite, sino que definirá las regla del distrito más poblado de la provincia por los próximos 20 años.
Para esa tarea serán elegidos 15 convencionales titulares y 15 suplentes. En un escenario tan fragmentado, cada voto tendrá un peso decisivo, especialmente porque solo participarán en la distribución de bancas las agrupaciones que alcancen, como mínimo, el 5% de los votos válidos emitidos.

