La amargura temida finalmente se hizo presente y la semana cerró sin jura para la senadora electa Lorena Villaverde.
No alcanzó con los respaldos de propios y extraños -como Luis Juez– para destrabar la interpretación sobre la cantidad de votos necesarios para rechazar el pliego de un nuevo integrante de la cámara alta.
Patricia Bullrich hizo su parte, pero desde principios de semana se advirtió en sus declaraciones que no estaba dispuesta a inmolarse por la -todavía- diputada nacional rionegrina.
La nueva presidenta de la bancada oficialista en el Senado resaltó que Villaverde no tiene condenas en contra, pero cada frase pública que emitió con relación al caso de la dirigente rionegrina se cerró con una expresión de incertidumbre. “Si están o no los números… bueno… a ver… lo veremos el viernes. Yo espero que sí”, dijo el martes la todavía ministra de Seguridad.
Una salida elegante
Evidentemente, los números no estuvieron y el oficialismo optó por una salida elegante, evitando el riesgo de un debate airado y una votación de final abierto en el recinto.
Ese decoro buscado tembló el viernes, cuando Villaverde se presentó en el recinto y se sentó en la banca que le asignaron días atrás, cuando registró su huella digital y su firma en los registros oficiales. Entre sonrisas y disimulo, Bullrich se acercó y le hizo saber que no era conveniente tensar más la cuerda. La presidenta de La Libertad Avanza en Río Negro caminó unos pasos, se paró al lado del espacio ocupado por la vicepresidenta, Victoria Villarruel, pero poco después abandonó el espacio central de la cámara.

La Libertad Avanza y el papel de Villarruel
El rol de Villarruel también fue materia de análisis en el bloque libertario, después de la sesión preparatoria. Ya el jueves por la noche trascendieron los enojos con la titular de la cámara alta, por parte de quienes creen que pudo haber hecho más para fijar postura y encauzar la asunción de la senadora rionegrina.
Lo que se esperaba de la vicepresidenta era un gesto para zanjar la discusión central, que está basada sobre el tipo de mayoría necesaria para rechazar el pliego de un senador electo. La Libertad Avanza insiste en que debe ser calificada -dos tercios- y la oposición afirma que la normativa vigente habla de mayoría simple (la mitad más uno).
Con la jura del viernes bloqueada, Villaverde tuvo un remanso después de la sesión, con el lugar central que logró en la foto de todos los integrantes de la bancada oficialista junto a Karina Milei y Manuel Adorni.

Antes del 10 de diciembre
De todas maneras, está claro que una foto no la sentará en la banca y lo que necesita La Libertad Avanza es revertir el escenario en Asuntos Constitucionales, donde el dictamen inicial de rechazo logró 12 de las 19 firmas.
La apuesta libertaria es conseguir eso antes del 10 de diciembre y desde el entorno de la senadora electa aseguraban el viernes que los votos estaban garantizados.
El reencuentro con Tortoriello
Mientras tanto, la historia del complicado camino de Villaverde a la cámara alta sumará capítulos el lunes.
Ese día llegará al Juzgado Federal de Viedma, para el demorado acto de entrega de diplomas a los electos el 26 de octubre. Y se cruzará, inevitablemente, con el diputado Aníbal Tortoriello, a quien atribuyó la “irresponsabilidad” con “un alto grado de soberbia” por entender que los votos logrados por La Libertad Avanza eran una muestra de apoyo a su figura.
Se verá ahí el nivel de solidez de la alianza conformada para las recientes elecciones, aunque no pocos ubican ese acuerdo en un pasado bien lejano, con bajas probabilidades de reactivarse hacia el 2027.

