Poco más de 51 mil habitantes separan a Río Negro de Neuquén. Dos provincias hermanas, unidas por la geografía y por una trama histórica, económica y social que convirtió a la Patagonia Norte en un bloque casi indivisible, difícil de encontrar en otros rincones del país. Sin embargo, cuando se revisan los recursos y la infraestructura del Estado, las diferencias son profundas.
No se trata solo de que el presupuesto neuquino para el próximo año duplique al rionegrino —con 7,5 billones de pesos frente a 3,3 billones, respectivamente—, sino que también aparecen contrastes marcados en sus Legislaturas. Aunque representan a poblaciones de tamaño muy similar, ambas cámaras exhiben estructuras de gasto, dotaciones de personal y capacidades operativas sustancialmente distintas.
En esta nota de Literal analizamos la realidad presupuestaria de los Poderes Legislativos de dos provincias vecinas que, pese a su cercanía y semejanza demográfica, divergen de manera notable en cómo organizan y sostienen su funcionamiento institucional.
El panorama en tierras de Vaca Muerta
La Legislatura de Neuquén, que hace no mucho quedó en el centro de la escena por denuncias de contrataciones irregulares y presuntos sobreprecios —escándalo que derivó en la destitución de la exvicegobernadora Gloria Ruiz—, parece buscar ahora una senda de mayor mesura institucional. Esa intención empieza a reflejarse en su estructura: para 2026 se proyecta una planta total de 618 trabajadores, unos veinte menos que a comienzos de 2025, cuando el organismo comenzaba su proceso de normalización.
En términos financieros, el presupuesto prevé para el año próximo ingresos por $71.641 millones y gastos por $70.050 millones, lo que arrojaría un superávit de $1.590 millones.
La denominada ”ley de leyes” también evidencia el perfil del organismo: el 99% del gasto legislativo será destinado al funcionamiento, mientras que apenas 0,9% irá a inversión. En números, los gastos corrientes alcanzarán los $69.408 millones, y las erogaciones de capital, la mayoría de ellas vinculadas a inversión real directa, sumarán $642 millones.
En materia de personal, la planta permanente para 2026 se encontrará compuesta por 393 empleados, mientras que otros 225 ocuparán cargos temporarios. El presupuesto destina cerca de $61 mil millones al pago de salarios, lo que representa casi el 90% del total de erogaciones. Los $7 mil millones restantes se asignarán a programas y gastos de funcionamiento.
Finalmente, el texto recuerda que el Poder Legislativo tiene la facultad de crear, suprimir o fusionar categorías programáticas y modificar cargos de personal, siempre que no se altere el total presupuestado. Para cualquier cambio, se requiere la intervención previa del Ministerio de Economía provincial.
Mientras tanto en la Comarca
En Viedma, el panorama parlamentario es muy distinto. La Legislatura rionegrina proyecta para 2026 gastos por $42.111 millones, lo que implica un 40% menos que su par neuquina. Desde la Presidencia señalaron que el esquema de gastos se elaboró bajo un criterio de “austeridad”, en sintonía con los nuevos tiempos y con la realidad de una provincia donde asegurar recursos para el funcionamiento del Estado se vuelve cada vez más complejo.
La mayor parte de esos fondos provendrá del Tesoro provincial, mientras que la recaudación propia apenas alcanzará los $1.100.000, una cifra marginal dentro del esquema general.
Sin embargo, el punto más sensible está en el staff. La Legislatura de Río Negro no solo cuenta con 11 legisladores más que la neuquina —46 en total contra 35—, sino que además prácticamente duplica la cantidad de trabajadores respecto de su vecina.
En total, el Poder Legislativo rionegrino reúne 1.117 personas. En concreto:
- 71 autoridades superiores,
- 481 empleados de planta permanente,
- 550 agentes de planta temporaria,
- 15 retenidos.
Estos números indican que el impacto de la masa salarial es decisivo en las finanzas del Legislativo. Se prevé destinar unos $40 mil millones exclusivamente al pago de sueldos, es decir, el 94,9% del total de los ingresos.
El 5% restante del presupuesto se distribuirá entre bienes de consumo ($238 millones anuales), servicios ($451 millones) y bienes de uso ($1.321 millones). En este último rubro, la inversión del parlamento rionegrino supera levemente a la del neuquino.
En síntesis, la amplia estructura de funcionamiento rionegrina contrasta con fuerza con la de Neuquén y revela dos modelos profundamente diferentes a pesar de compartir una población de tamaño similar. No obstante, en términos globales de recursos, Neuquén muestra una mayor capacidad financiera, capaz de dotar con un 40% extra de fondos a su parlamento.

