El que acaba de empezar no será un verano intrascendente para la política de Río Negro.
El gobernador, Alberto Weretilneck, se mueve para arrancar el 2026 con cambios en su gabinete, pero todo indica que ese no será el único giro en el rumbo del oficialismo.
Sobre el equipo de gestión ya se conocen las primeras salidas, con renuncias aceptadas en distintas secretarías del Ministerio de Educación.
El nuevo rol de Silva
Esas dimisiones generales fueron pedidas por la ministra Patricia Campos, lo que permite suponer la continuidad de la titular de la cartera educativa.
¿Será cierto entonces que Mónica Silva, después de culminar su tarea en el Senado, se prepara para asumir en el gabinete, pero no regresando a Educación, sino en un rol de coordinación general?
Si ese puesto se llamará “jefa de Gabinete”, habrá que modificar la Ley de Ministerios.
Esa decisión puede llegar por la necesidad de incorporar una figura de articulación, pero también por el futuro que se augura para Desarrollo Humano. Las versiones alrededor de Weretilneck indican que esa cartera se desdoblaría, para tener en la nueva etapa un ministerio específico de Juventud, Cultura y Deportes.
La década de Banacloy
Desarrollo Económico es otro de los espacios donde crecieron los rumores de cambios. No sólo el propio ministro Carlos Banacloy comenta abiertamente que ve cercano su final en el gabinete, sino que dentro del oficialismo se toman en cuenta algunos datos objetivos para sostener esas especulaciones.
Banacloy explica ese posible desenlace desde la lógica de un desgaste personal, luego de una década en cargos públicos —fue director de Vitivinicultura, secretario de Producción y finalmente ministro—, y no desde una eventual evaluación negativa de su desempeño por parte del gobernador.
Sin embargo, que haya sido el único ministro que no asistió a la Legislatura para defender el Presupuesto 2026 es un dato que varios oficialistas computan como señal de su alejamiento.
Enero pensando en marzo
Ahora bien, un cambio en la Ley de Ministerios y otras modificaciones necesarias para encarar el segundo tramo de la gestión demandarán un engranaje aceitado en la Legislatura. Y es en ese punto donde cobra sentido la respuesta que dio el gobernador esta semana, cuando fue consultado por el reencuentro con el vicegobernador Pedro Pesatti, ubicando esa charla pendiente recién para enero.
Weretilneck necesita llegar al 1 de marzo —cuando deberá sentarse al lado de Pesatti en la Legislatura para el discurso de apertura de sesiones— sin ruidos internos innecesarios.
Es probable, entonces, que esa conversación exista y que el peso de la responsabilidad institucional derive en un inicio de año legislativo sin sobresaltos para el oficialismo rionegrino.

La foto con Milei
Lo que no puede garantizarse es que esa tranquilidad sea duradera.
Para encontrar fundamento a esa afirmación, hay que volver a otra respuesta reciente del gobernador.
Le preguntaron si era una locura pensar en una foto suya abrazado al presidente Milei, camino a las elecciones del 2027. Y Weretilneck tuvo reacciones de distinto tipo, menos de negación. Se rió, hizo una pausa y finalmente dijo que “puede pasar cualquier cosa”, atenuando sólo el impacto de sus palabras con una frase de ocasión, indicando que “no quiero aventurarme, porque falta todavía un año y medio”.
Está claro que Pesatti no toleraría un rumbo explícito de JSRN en esa dirección, salvo que decidiera entrar en una fuerte contradicción con todo lo escrito y expresado durante este año sobre las características de Milei y de los líderes mundiales con los que simpatiza el presidente.
¿Falta realmente un año y medio?
Tampoco parece ajustado a la foto actual afirmar que falte un año y medio para las definiciones políticas de fondo.
Si Weretilneck mantiene su estrategia provincialista, separando las elecciones rionegrinas del calendario nacional, las urnas para definir gobernador, vice y legisladores se abrirán en abril, con la convocatoria formal obligatoria en las primeras semanas de 2027.
Nadie llega a esa instancia decisiva sin tener cerrada, al menos, la estructura de alianzas para competir con chances reales.
Por lo tanto, el 2026 será un año de rosca electoral, con intensidad creciente hacia el segundo semestre, más allá de las respuestas públicas reiteradas que sostienen que “falta mucho” y que “la gente nos quiere ver ocupados en la gestión”.
Las palabras de Weretilneck sólo serían precisas si efectivamente al oficialismo rionegrino le dan la bienvenida a “las fuerzas del cielo” y los candidatos provinciales van atados a la suerte del proyecto reeleccionista de Milei. Hasta ahora, especulación pura. Pero, ya lo dijo el mandatario, “puede pasar cualquier cosa”.
Fullone y un partido en modo off
En ese futuro sin certezas también debe computarse el presente de La Libertad Avanza en la provincia. Con su vida interna en pausa, nadie tiene claro quién ejercerá la máxima representación partidaria real en los próximos meses.
Este viernes asumió Enzo Fullone en el Senado, en reemplazo de Lorena Villaverde. Al mismo tiempo, el diputado Aníbal Tortoriello sostiene su intención de ser el candidato a gobernador de Milei en Río Negro, aunque enfrenta el riesgo de quedar excluido por la aplicación de la ley de Ficha Limpia.
El exintendente de Cipolletti deberá seguir defendiéndose de la acusación por presuntos manejos irregulares de fondos públicos en la causa Techo Digno. Esta semana se resolvió aplazar el control de acusación hasta el 2 de febrero a las 9, pero las últimas decisiones judiciales anticipan un escenario en el que será difícil que evite un juicio oral y público.
De manera que el verano no promete pausa ni quietud. Decisiones de gestión, movimientos internos y señales políticas se acumularán, para empezar a ordenar el tablero hacia el 2027.
Pronto sabremos si “puede pasar cualquier cosa” o si, por debajo de la superficie, las cosas ya están pasando.

