Todos queremos el Tren del Valle. No hay dudas sobre la utilidad y la mejora en la calidad de vida para los vecinos de la región que se extiende desde Cipolletti hasta Chichinales, principalmente para aquellos que a diario padecen la Ruta 22 para llegar a sus trabajos o lugares de estudio. Pero se requiere algo más que el deseo o la voluntad para concretar un proyecto de tamaña envergadura.
Y es allí donde resalta la contradicción entre la imagen y la realidad después de la reunión del sábado pasado en Cipolletti, convocada por la Comisión Especial creada en el ámbito de la Legislatura provincial.
La imagen es una señal de fortaleza, de unidad, de consenso alrededor de un objetivo muy relevante para un sector de la Patagonia habitado por casi 300.000 personas.
Legisladores de diferentes partidos, los intendentes de Cipolletti y de Roca, funcionarios e integrantes de la Comisión de Vecinos creada en 2006 cruzaron ideas y propuestas para lograr que las diez ciudades del corredor tengan de una vez una alternativa segura para su movilidad interurbana.
Los números del Tren del Valle
Sin embargo, una simple pregunta, repetida a esos mismos representantes del sector público, de manera asombrosa, todavía no tiene respuesta.
¿Existe un estudio técnico oficial con proyecciones sobre la cantidad potencial de usuarios, datos sobre el estado de las vías y de las estaciones y sobre la inversión inicial necesaria para poner en marcha el Tren del Valle?
“No se habló sobre eso en la reunión. Lo que se decidió fue iniciar un estudio sobre el marco normativo, para saber si la Provincia puede revertir la concesión y desarrollar un proyecto con administración propia”, respondió este lunes la legisladora de Primero Río Negro, Yolanda Mansilla, consultada en el programa Mañana de Noticias sobre la base argumental del plan de reactivación ferroviaria.
Lorena Matzen, también parlamentaria y presidenta de la Comisión Especial, había recibido la misma pregunta días atrás. La representante de la UCR estimó que podrían ser 15.000 los usuarios del Tren del Valle, pero su cálculo no obedeció a un informe oficial sobre la potencialidad del tren, sino al número de pasajeros que tiene hoy el sistema de colectivos interurbanos.
El dato clave que ningún funcionario conocía
Lorenzo Brevi, expresidente del Concejo Deliberante de Allen y uno de los primeros representantes vecinales de la Comisión Pro Tren del Valle, le dijo este lunes a Literal que esa estimación de Matzen se nutre de los 8.500 estudiantes relevados por agrupaciones universitarias y de los vehículos particulares contabilizados por el Gobierno provincial en relevamientos realizados en 2024.
En síntesis, existe una enorme cantidad de datos sueltos, que lejos están de consolidarse como una radiografía clara sobre el escenario del transporte regional, sus necesidades y las soluciones realmente posibles de implementar.

Hay otro episodio que refleja el nivel de desconexión entre el poder político y los valletanos necesitados de vías de comunicación ágiles.
El mismo Brevi es el protagonista, porque fue él quien puso al tanto a legisladores, intendentes y otros funcionarios reunidos el sábado de que Río Negro no depende de un gesto de Nación para tener la concesión del ramal Patagonia Norte del Ferrocarril Roca.
El dirigente tuvo que enviar en las últimas horas a varias autoridades el Decreto 231, de abril del 2008, firmado por el entonces gobernad Miguel Saiz, en el que se restituyó a Nación la línea Río Colorado-Cipolletti, porque supuestamente el poder central iba a poner en marcha el Tren del Valle.
“Nación no cumplió. Entonces, no hay que pedirle nada ahora. Simplemente hay que dejar sin efecto ese decreto y la línea vuelve a ser responsabilidad provincial. Nadie sabía eso en la reunión”, describió Brevi.
Cómo vender un sueño
De manera que el problema no aparece del lado de la idea, sino más bien de la falta de gestión.
Todos queremos el tren. Ocurre que la política rionegrina nunca intervino con profundidad en el tema y a casi dos décadas de los primeros esfuerzos individuales o grupales, nadie sabe a ciencia cierta cuánto sale ese tren y quién pondrá los recursos para sostenerlo.
Sin esos números sobre la mesa, difícil será captar el interés de un inversor privado, para explorar la posibilidad de avanzar hacia un servicio concesionado.
Ojalá esta vez el impulso sea firme, riguroso y lejos del oportunismo electoral que tantas veces hizo volver la esperanza a las primeras planas.

