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Oleoductos: la letra chica de la ley que define cuánto dinero queda en Río Negro

Tras casi tres años de espera, el Gobierno reglamentó el marco legal de las inversiones en oleoductos. Qué dice sobre los aportes y el compre rionegrino.
Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa en el Vaca Muerta Sur.

El gobierno de Río Negro dio a conocer esta semana la letra chica de una ley clave para los proyectos que, en el último año y medio, adquirieron un rol estratégico: los oleoductos y la instalación de buques para exportar GNL desde el Golfo San Matías. La reglamentación de la Ley N° 5594 llegó casi tres años después de su aprobación, en un momento de rotunda transformación de la matriz energética de la provincia. En esta nota de Literal repasamos los aspectos centrales de una normativa que anticipó e hizo posible que Río Negro ya «no vea pasar» las millonarias inversiones en gas y petróleo.

Un decreto de reglamentación con letargo

El 9 de septiembre de 2022 la Legislatura aprobó —en segunda vuelta— la ley de Transporte de Hidrocarburos Líquidos y/o Gaseosos por Ductos. Esta normativa, elaborada en coautoría por la mayoría de los bloques, buscó conceder a la provincia la facultad de controlar y fiscalizar todo lo referido a la infraestructura asociada al transporte de gas y petróleo. Hasta ese momento, solo Nación disponía de la autorización para hacerlo.

Pese al carácter estratégico de la Ley N° 5594 —que hizo posible las postales que hoy comparte el Gobierno desde el Oleoducto Vaca Muerta Sur—, la reglamentación recién se dio a conocer este jueves. El decreto se encuentra firmado por el gobernador Alberto Weretilneck y el ministro de Gobierno, Trabajo y Turismo, Fabián Gatti.

¿Por qué se tardó casi tres años en conocerse los detalles de esta legislación? El decreto 563/25 justifica la demora señalando que la reglamentación se volvió necesaria ante el volumen de documentación e información requerida a las empresas interesadas en construir ductos en la provincia. Además, destaca la intención de establecer una metodología clara de fiscalización y control, dado el gran número de intereses en juego en inversiones de esta magnitud.

«El marco normativo sancionado fue creado para respaldar y fortalecer las funciones de control, fiscalización y verificación in situ de los ductos (…) con la finalidad asimismo, de minimizar la probabilidad de riesgos y garantizar la integridad de las personas, los bienes y el territorio durante el diseño, construcción, puesta en marcha, operación, gestión de integridad, mantenimiento y abandono de éstos«, especifica.

Los aspectos centrales de la ley

La ley de Ductos posee dos aspectos a resaltar. Por un lado, determina la documentación y los plazos a cumplir por parte de las compañías interesadas en construir en suelo rionegrino. Y por otro, introduce una modificación al artículo 1 de la Ley M Nº 3308, cuya redacción anterior prohibía la instalación de oleoductos o gasoductos para el transporte de hidrocarburos y la construcción de terminales de buques en el Golfo San Matías. Este apartado resultó trascendental para autorizar el proyecto de GNL en Sierra Grande.

La Secretaría de Energía de Río Negro se convirtió en la autoridad de aplicación. Este organismo está encargado de ratificar y reforzar la potestad en materia hidrocarburífera; promover y facilitar el control, la fiscalización y la verificación in situ; impulsar la inversión permanente y sostenida en la actividad de transporte; y estimular la implementación del “compre rionegrino” y el fortalecimiento de las PYMEs provinciales.

En la reglamentación, las autoridades pusieron énfasis en el artículo 8, que fijó la obligatoriedad en la contratación de mano de obra rionegrina en iniciativas como el Vaca Muerta Sur.

Además de colocar un piso de 80% de trabajadores locales, se determinó una excepción importante. Siempre que no se logre garantizar tal número —por la especificidad de la tarea a desempeñar—, las empresas se encuentran facultadas a adquirir mano de obra con residencia en las localidades de la Cuenca Neuquina, dando así un guiño a la provincia vecina.

En lo referido a la contratación de servicios, se determinó como condición el envió de invitaciones a las empresas rionegrinas. «Este procedimiento garantizará el acceso oportuno y equitativo a la información relevante para las empresas locales, y se dejará constancia de esta comunicación en los procedimientos licitatorios», detalla el decreto reglamentario.

Cuánto dinero de los oleoductos queda en Río Negro

La letra chica de la Ley de Ductos, difundida esta semana, arroja certezas en un aspecto decisivo: el dinero que recibe Río Negro de estos proyectos. La ley establece el pago por parte de los inversores de un aporte al desarrollo territorial, a efectuar por única vez. En el caso del convenio con VMOS S.A., aprobado en mayo, el monto por ese ítem ascendió a los 60 millones de dólares.

Sin embargo, la normativa aprobada en 2022 no especificaba cual sería la base para determinar la cifra a abonar. A partir del decreto reglamentario, cada proyecto de ducto que desembarque en suelo rionegrino deberá pagar a la Provincia el equivalente al dos por ciento de la inversión total estimada en dólares.

Weretilneck y el presidente de VMOS S.A., Gustavo Gallino, en la firma del acuerdo.

Asimismo, se fijó la fórmula de la tasa de control y fiscalización anual. Este tributo surge de la aplicación de la superficie afectada al proyecto (metros cuadrados), por precio promedio de venta de petróleo, por costo de inspección (un 0,25% del precio del barril de petróleo por metro cuadrado recorrido). Para tomar dimensión, VMOS abonará 1,05 millones anuales por este tributo.

Oleoductos: una ley clave para que Río Negro no la vea pasar

La Ley N° 5594 se planteó en un inicio con un objetivo claro: que Río Negro ya no la vea pasar. Esa expresión, fuertemente difundida por la administración rionegrina en el último año, concentró el espíritu de su formulación.

«Tenemos que analizar con responsabilidad como Provincia si esta oportunidad que se genera, de transitar una mayor producción por nuestro territorio, la queremos aprovechar como una oportunidad para una nueva actividad económica, o bien, que continúe como hasta hoy transitando la producción y yéndose a otros puntos del país, principalmente a Buenos Aires. Nosotros creemos y estamos proponiendo con este proyecto, que Río Negro debe generar o debe tener un marco jurídico adecuado que le permita analizar y sentarse a discutir estas oportunidades en el ámbito nacional. Con la legislación que tenemos, Río Negro no entra en la consideración de los planes de inversión para eventuales proyectos exportadores de hidrocarburos, ni de petróleo, ni de gas», sostenía el exlegislador Sebastián Caldiero (JSRN) durante su intervención en el tratamiento de primera vuelta.

Esta normativa fue clave para viabilizar los acuerdos vinculados al proyecto Vaca Muerta Sur y para sostener las constantes visitas oficiales a los campamentos petroleros. Un ejemplo reciente es la recorrida por Allen que realizaron esta semana el gobernador Alberto Weretilneck y su par de Neuquén, Rolando Figueroa.

“Es la primera vez que la Patagonia no ve pasar el petróleo y el gas hacia el centro del país, sino que los exporta desde su propio territorio. Este cambio histórico genera una nueva actividad económica, miles de empleos y oportunidades de desarrollo”, reafirmó Weretilneck, en línea con el discurso que viene repitiendo en los últimos meses.

La provincia suma otro ducto

En paralelo, la empresa Oleoductos del Valle (Oldelval) confirmó ayer la construcción del oleoducto Duplicar Norte, que ampliará la capacidad de evacuación de petróleo desde la estación Puesto Hernández (Neuquén) hasta la principal estación de bombeo de la compañía en Allen. El anuncio se realizó tras la firma de contratos con las operadoras Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y la empresa estatal Gas y Petróleo del Neuquén.

La obra, que requerirá una inversión cercana a los 380 millones de dólares, contempla la construcción de un oleoducto de 207 kilómetros de longitud y 24 pulgadas de diámetro. Según indicó la empresa en un comunicado, su ejecución se realizará bajo el esquema “ship or pay”, con una puesta en marcha anticipada prevista para fines de 2026 y habilitación definitiva en el primer trimestre de 2027.

Además del nuevo ducto, se instalará una unidad automática de medición en Allen, diseñada para permitir transferencias entre los sistemas de Oldelval y el Oleoducto Vaca Muerta Sur.

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