El intendente de Allen, Marcelo Román, presentó su renuncia a la vicepresidencia de La Libertad Avanza (LLA) Río Negro. La decisión se da en un contexto de fuertes tensiones en su gestión, que en los últimos meses incluyeron una causa penal por peculado, conflictos con trabajadores y la presentación de un proyecto de emergencia económica ante la delicada situación financiera del municipio. En su lugar asumió el abogado viedmense Damián Torres.
«Por cuestiones de gestión«
La dimisión se conoció en las últimas horas, aunque la nota enviada por el jefe comunal allense está fechada el miércoles 27 de agosto. En la breve misiva, Román se limitó a señalar que su alejamiento del consejo partidario respondía a “razones estrictamente personales”.
“Me dirijo a Ud. a los fines de presentar mi renuncia indeclinable al cargo de vicepresidente del Partido LLA de la Provincia de Río Negro, por razones estrictamente personales”, expresa el escrito.

La dirigencia de la filial rionegrina se reunió ayer por la tarde, de manera virtual, para analizar la situación. En ese encuentro se resolvió que el viedmense Damián Torres, quien también es apoderado de LLA, asuma en el cargo.
Torres había ganado protagonismo dentro de la interna libertaria a partir de su precandidatura a diputado nacional para las elecciones del 26 de octubre, de la cual desistió tras el armado político acordado con representantes de otras fuerzas.
Desde La Libertad Avanza aclararon a Literal que la renuncia de Román obedeció a su decisión de dedicarse de lleno a la gestión municipal y echaron por tierra cualquier tipo de alejamiento del intendente, como señalaron algunos medios. Asimismo, precisaron que Román continuará en las filas libertarias.
«Por cuestiones de su gestión municipal no puede afectar más de su tiempo al partido. Para no interferir en el normal funcionamiento del partido prefiere dar un paso al costado», explicaron.
La situación en la ciudad
En ese contexto, vale precisar que Allen atraviesa desde hace semanas una fuerte tensión institucional. Si bien los cruces entre el Poder Ejecutivo, el Tribunal de Cuentas y el Concejo Deliberante comenzaron poco después de iniciado el mandato, la denuncia por presunto peculado presentada por el órgano de control marcó un punto de inflexión y derivó en un conflicto aún abierto.
En julio se realizaron allanamientos judiciales y varios miembros del gabinete de Román dejaron sus cargos. Paralelamente, los gremios estatales impulsaron retenciones de servicio y medidas de protesta. En el Concejo Deliberante, en tanto, se difundieron informes que hablaban de una deuda municipal cercana a los 2.000 millones de pesos con distintos acreedores, dato que luego fue desmentido por el intendente.
La semana pasada, el Ejecutivo presentó finalmente un proyecto de declaración de emergencia económica y financiera. En los considerandos, Román señaló un desfasaje en las tasas municipales y destacó que los salarios municipales crecieron significativamente en los últimos años, a la vez que la deuda por contribuyentes morosos asciende a 3.000 millones de pesos.
Pese a su pertenencia liberal, el jefe comunal admitió también el impacto que tuvo la reducción de los recursos coparticipables nacionales en las cuentas municipales.
La búsqueda de apoyo
En los últimos días trascendió que el intendente comenzó a reunir firmas de respaldo a su administración, en un intento por mostrar fortaleza frente al embate político que atraviesa.
No fue el único gesto de búsqueda de acompañamiento. Días atrás mantuvo una reunión con el gobernador Alberto Weretilneck, con quien había tenido un marcado distanciamiento durante su primer año de mandato.
«Me saco el sombrero ante el gesto de Alberto Weretilneck. Más allá de alguna que otra diferencia política, este señor me atendió el otro día, después del segundo mensaje que le envié. Estuvimos en su despacho», expresó Román en diálogo con AN Allen.
El encuentro se concretó en Viedma y, según relató el jefe comunal, se extendió por unos 40 minutos. Allí, aseguró haber recibido un “acompañamiento” explícito en medio de la crisis institucional. «Siempre hablamos de Allen, no del color político», remarcó.
En paralelo, Román reconoció ante la prensa que se equivocó al confiar en dos de los funcionarios más cercanos de su equipo. Aunque evitó dar nombres, dejó entrever que se refería al exjefe de Gabinete, Benjamín Marín, y a la exsecretaria de Hacienda, Griselda Morell, quienes renunciaron en las últimas semanas.
“Si tuviera que iniciar de nuevo la gestión, cambiaría a dos personas sobre las que me equivoqué y que terminaron traicionando a la ciudad de Allen. Eran funcionarios en los que confié ciegamente, de mi propio riñón político. No guardo rencor con nadie y le pido a Dios que les vaya bien”, afirmó.

