En diciembre de 2018, la llegada de Durlock al Parque Industrial II de Roca aparecía como una de las inversiones llamadas a transformar el perfil productivo de la ciudad. La empresa había anunciado la construcción de una fábrica de placas de yeso que prometía generar 70 empleos directos y alrededor de 200 indirectos, además de convertirse en el primer gran proyecto en radicarse en el nuevo polo industrial.
La iniciativa también representaba un paso estratégico para la producción yesera del Alto Valle, que, desde hace más de cuatro décadas, abastece a la firma de capitales belgas.
Sin embargo, casi ocho años después de aquel anuncio, la fábrica nunca llegó a construirse y el predio industrial permanece ocupado —hasta el momento— por una única empresa dedicada a la provisión de arenas. ¿Qué ocurrió con la radicación de Durlock, hasta dónde avanzaron los planes de la empresa y por qué aquella inversión que parecía marcar un nuevo capítulo para la localidad quedó en el camino?
Cómo fue el anuncio
La elección de Roca como punto estratégico para la filial del grupo Etex —propietario de Durlock— no respondía únicamente a la cercanía con las canteras de yeso, distantes a poco más de 10 kilómetros del Parque Industrial II. También pesaban la ubicación privilegiada para abastecer a la Patagonia argentina y la posibilidad de ampliar la llegada hacia Chile y otros mercados regionales.

«Buscamos atender la demanda de ese mercado y otros países limítrofes«, explicaban por entonces desde la compañía, al tiempo que destacaban que el yeso rionegrino era de «primer nivel mundial«.
La inversión anunciada alcanzaba los $1.200 millones en valores de 2018. Actualizada por inflación, esa cifra equivaldría hoy a casi $79.000 millones, unos 52 millones de dólares. La magnitud del proyecto llevó incluso al gobernador Alberto Weretilneck, uno de sus principales impulsores, a anticipar que la Provincia otorgaría «beneficios impositivos acordes a la magnitud de la inversión».
«Es una gran oportunidad, sobre todo por el prestigio internacional de la empresa», afirmaba entonces el mandatario, quien también destacaba la posibilidad de contar con mano de obra calificada y formada en las escuelas secundarias de la región.

La problemática de los servicios
La construcción de la planta estaba prevista para comenzar en el segundo semestre de 2019, pero encontró rápidamente su primer obstáculo: el Parque Industrial II todavía no contaba con la infraestructura básica para recibir una inversión de esa magnitud.
El principal cuello de botella era la provisión de gas. Durante ese año, el municipio mantuvo una serie de reuniones técnicas con directivos de Durlock para analizar alternativas, mientras también se discutían el valor de las tierras y las condiciones de radicación en un predio que aún no contaba con el régimen de incentivos, que recién sería aprobado años después.
En ese contexto, el gobierno de Weretilneck apostaba a que la readecuación de la Central Térmica Roca, del Grupo Albanesi, impulsara la construcción de un gasoducto que, además de abastecer a la usina, permitiera suministrar gas al futuro establecimiento de Durlock. En paralelo, la Provincia evaluaba un esquema de compensación impositiva para que NRG ejecutara la infraestructura necesaria, iniciativa que finalmente no prosperó.

Ante esa situación, el municipio cuestionó el incumplimiento de los compromisos asumidos por la Provincia y resolvió gestionar por su cuenta el financiamiento de la obra. Las diligencias dieron resultado durante 2022, cuando la administración de Alberto Fernández ejecutó el tendido de 4.750 metros de cañería y la construcción de una planta reguladora.
Luego comenzó la extensión de la red interna del parque, aunque esa última etapa quedó paralizada en diciembre de 2023 por la interrupción de los pagos a la empresa contratista. Finalmente, el municipio decidió afrontar con recursos propios los $191,6 millones necesarios para completar los trabajos.
Paradójicamente, cuando el gas llegó finalmente al Parque Industrial II, la iniciativa que había impulsado parte de esa infraestructura ya no mostraba el mismo nivel de actividad. La empresa dejó de comunicar avances y las reuniones en torno a la planta perdieron visibilidad.

Los motivos
Poco se conoce sobre las razones que llevaron a Durlock a congelar su desembarco en Roca. No hubo un anuncio formal de cancelación y, según distintas fuentes consultadas, el escenario macroeconómico habría sido uno de los principales factores que desalentaron el proyecto.
Desde el Municipio señalaron a Literal que la empresa les transmitió que el proyecto continúa vigente, aunque su ejecución quedó supeditada a que existan «condiciones propicias en la macroeconomía» para concretar el desembolso previsto. En ese contexto, Durlock aún no firmó un contrato de tenencia en el Parque Industrial II, un paso que ya concretaron otras tres empresas próximas a radicarse en el predio.
Una respuesta similar brindó José Cholino e Hijos, la minera que abastece de yeso a la planta que Durlock opera en General Acha (La Pampa). Si bien aclararon que las razones de la postergación forman parte de una decisión reservada de la compañía, sostuvieron que mantienen la expectativa de que el proyecto finalmente se concrete.
«En cuanto al nuevo parque industrial, le dieron todas las posibilidades. Nosotros acompañamos como empresa local«, señaló a este medio el gerente general de la firma, Alberto Cholino.

En la actualidad, la minera roquense transporta unas 10.000 toneladas mensuales de yeso desde sus canteras hasta la fábrica pampeana, un recorrido de aproximadamente 382 kilómetros que implica un importante costo logístico.
Precisamente, ese factor aparece como uno de los argumentos que, a futuro, podría volver a inclinar la balanza a favor de una sede en el Alto Valle. Desde el sector sostienen que producir cerca del origen de la materia prima permitiría reducir costos frente a competidores instalados en Luján de Cuyo (Mendoza) y Chimbas (San Juan), que cuentan con mejores condiciones logísticas para abastecer distintos mercados.
Las inversiones en otros lugares
La falta de avances en el Valle no implicó un freno en la estrategia de expansión de Etex, el grupo belga continuó invirtiendo en otras plantas de Argentina y Latinoamérica.
Por ejemplo, en 2018, la compañía avanzó con la ampliación de la sede de Eternit en La Matanza (Buenos Aires). La inversión permitió incrementar en un 50% la capacidad de producción de placas de fibrocemento y fortalecer el perfil exportador del establecimiento.
La estrategia de crecimiento continuó en los años siguientes. En 2025, Etex anunció un plan de inversiones por 65 millones de euros para América Latina, con proyectos destinados a ampliar la capacidad instalada. Entre las iniciativas se encuentra una inversión de 11,8 millones de euros en la planta de Durlock en La Pampa para incorporar mejoras vinculadas con la eficiencia energética y la descarbonización. La obra tiene como fecha prevista de finalización el primer trimestre de 2027.
En ese escenario, Río Negro quedó —por el momento— al margen de la nueva etapa de expansión de la compañía. La materia prima sigue saliendo del Alto Valle, pero el agregado de valor continúa realizándose en otras provincias.

