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¿Desaladoras o nuevos acueductos? La estrategia para asegurar el agua en la costa

Con el avance de los proyectos energéticos en el Golfo San Matías, Río Negro se enfrenta a un aumento en la demanda de agua. Un informe de una consultora israelí analizó las alternativas disponibles, mientras el Gobierno definió un horizonte de corto plazo.
El gobierno de Río Negro firmó esta semana un contrato para el mantenimiento del canal Pomona-San Antonio.

Inaugurado en 1972, el canal Ing. Suárez Pomona–San Antonio Oeste se consolidó, junto a los acueductos Arroyo Ventana y Los Berros, como la principal fuente de abastecimiento de agua para la población de la costa atlántica rionegrina. Durante más de cinco décadas, estas infraestructuras lograron sostener la demanda, aún atravesando distintas complicaciones operativas y contextos adversos. Sin embargo, el avance de nuevos proyectos energéticos volvió a poner en agenda el debate sobre la capacidad y el estado de la red, que hoy aparece como uno de los principales desafíos para la gestión provincial.

Las opciones en juego

El informe elaborado por la empresa israelí Mekorot, difundido semanas atrás, analizó distintos escenarios y expuso cuáles son las alternativas con las que cuenta la Provincia para enfrentar la problemática del abastecimiento de agua en la zona costera, una región que incluso en las últimas semanas atravesó importantes dificultades en el suministro.

El estudio se da en un contexto de crecimiento inédito para Río Negro. “Hoy hay un desarrollo productivo importante, distinto al que históricamente tuvo Río Negro, que estaba más asociado a la actividad agrícola, ganadera y al turismo. A eso se suma ahora la exportación de gas y petróleo a través del Golfo”, explicó el ingeniero del Departamento Provincial de Aguas (DPA), Fernando Bodoira.

Actualmente, esos sectores se abastecen a través del canal Pomona–San Antonio Oeste y de los acueductos que descienden hacia Sierra Grande, como Ventana y Los Berros. “Hasta ahora el sistema funcionó y la población tiene agua. Pero si se impulsa un proyecto que genere crecimiento industrial, la demanda hídrica va a ser mayor”, advirtió.

Costos actuales de mantenimiento del canal Pomona – San Antonio Oeste. Fuente: informe de Mekorot

Frente a ese escenario, la consultora analizó cinco alternativas: tres vinculadas al población actual y otras dos que contemplan la expansión de la superficie productiva en 5.000 y 10.000 hectáreas, respectivamente. Entre las opciones evaluadas apareció la posibilidad de instalar plantas desaladoras, capaces de convertir el agua de mar en apta para el consumo humano.

“El conocimiento que tiene Mekorot sobre el uso de agua de mar permitió analizar distintas alternativas: bombear agua desde Conesa hacia San Antonio Oeste y luego a Sierra Grande; instalar una planta desaladora en San Antonio y bombear hacia Sierra; o incluso colocar plantas desaladoras en ambas localidades. Sin embargo, de todas esas opciones se terminó desaconsejando el uso de agua de mar”, reconoció el ingeniero, en referencia a las conclusiones del informe.

La principal razón es económica y energética. Según explicó, las desaladoras, si bien reducen la inversión inicial —estimada en unos 150 millones de dólares—, presentan costos operativos muy elevados. En contrapartida, los acueductos requieren una inversión inicial mayor, pero muestran un mejor equilibrio de costos a largo plazo, lo que los vuelve más previsibles cuando crece la demanda.

“Las plantas desaladoras necesitan mucha energía porque funcionan con ósmosis inversa: el agua debe atravesar membranas especiales a alta presión para retener las sales. Eso implica un consumo energético muy alto. Además, los números cierran con temperaturas del mar más elevadas que las que tenemos en la Patagonia. En invierno, cuando el agua está más fría, los costos de energía se incrementan notablemente. Comparado con el bombeo desde el río Negro, termina siendo más caro”, precisó.

Las estimaciones para cada escenario

Según el informe de Mekorot, los costos estimados de inversión para las distintas alternativas son:

  • Acueducto para población actual (Conesa–San Antonio Oeste / SAO–Sierra Grande): U$S 258 millones
  • Planta desaladora en SAO + acueducto: U$S 233 millones
  • Plantas desaladoras en SAO y Sierra Grande: U$S 150 millones
  • Acueducto para población + 5.000 hectáreas productivas: U$S 386 millones
  • Acueducto para población + 10.000 hectáreas productivas: U$S 512 millones

La estrategia a seguir

Tras desecharse la posibilidad de plantas desalinizadoras, también la idea de avanzar en nuevos acueductos en el corto plazo supone una inversión de gran magnitud para las finanzas provinciales. Por ese motivo, según indicó, la estrategia estará centrada en el mantenimiento y mejora del sistema actual.

“En su momento, algunos ingenieros fueron considerados ‘locos’ cuando pensaron cómo dejar de llevar agua a San Antonio Oeste en tren desde Valcheta, y de allí surgió el canal Pomona–San Antonio. Hoy ese canal quizás empieza a quedar chico frente a la demanda futura, y es necesario pensar nuevas alternativas. La tecnología cambió, los materiales también, y eso permite pensar en nuevos acueductos con menores pérdidas. Pero hasta que eso sea posible, el canal Pomona – San Antonio y los acueductos de Sierra Grande seguirán siendo la fuente de abastecimiento”, sostuvo Bodoira.

En esa línea, el Gobierno provincial comunicó este martes la puesta en marcha de las tareas de mantenimiento del canal Pomona–San Antonio Oeste, tras la firma del contrato de obra que será ejecutado por la empresa COTRAVAME. La intervención contempla la conservación y operación de la infraestructura de más de 50 años de antigüedad.

Weretilneck junto a Javier Iud, titular de ARSA, en la firma del contrato.

El gobernador Alberto Weretilneck destacó la importancia estratégica del canal para el desarrollo regional y su vínculo directo con el acceso al agua potable. “Para que el agua llegue a cada localidad hay un trabajo previo enorme que empieza en el canal Pomona–San Antonio Oeste”, remarcó.

La obra, según se comunicó, permitirá mejorar la calidad de vida de cerca de 100.000 habitantes y fortalecer un sistema histórico que ha sido determinante para el crecimiento poblacional y productivo de la costa rionegrina. La inversión destinada a los trabajos supera los 6.422 millones de pesos.

Otras obras

En paralelo, la Provincia avanza con obras de optimización de las redes internas de cada localidad. Aguas Rionegrinas (ARSA) prevé destinar parte del crédito de 140 millones de dólares obtenido con la CAF a mejoras en San Antonio Oeste y Sierra Grande. Entre los proyectos previstos se encuentran:

  • Mejora de la provisión de agua potable en San Antonio Oeste
    Beneficiarios: más de 90.000 habitantes.
    Monto previsto: U$S 10.000.000
  • Optimización del sistema de agua potable en Sierra Grande y Playas Doradas
    Beneficiarios: 21.372 habitantes, incluyendo población turística.
    Monto previsto: U$S 3.500.000

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