No todo es deporte en la regata del río Negro. La política también se mete al agua y este año quedó demostrado desde el minuto cero.
Juntos Somos Río Negro seguramente esperaba los momentos más incómodos para la etapa final, en Viedma. Hasta ahora, la llegada a la capital y la coronación siempre se dio bajo la distensión que garantiza el alineamiento entre los gobiernos municipal y provincial. La pelea con final abierto entre el gobernador Alberto Weretilneck y el vicegobernador, Pedro Pesatti, alteró esa escena y nadie puede responder todavía qué pasará si el titular de la Legislatura y exintendente aparece el domingo 18 en el Paseo de los Palistas, en el Club Náutico La Ribera.
Tensión en la largada de la regata
Lo que no estaba en los planes era una largada de la regata con tanta presión para el mandatario.
Weretilneck nunca anheló una luna de miel con la nueva conducción de la Unter, pero demostró el jueves que tampoco está dispuesto a que lo apuren en público, como parece ser la estrategia de los flamantes miembros del consejo directivo del sindicato docente.
El intercambio con Laura Ortiz duró mucho menos que la charla de enero del 2025 -en el mismo contexto de la regata- con Silvana Inostroza, entonces secretaria general del gremio.
El gobernador salió de escena afirmando que no era “el ámbito” para responder a los planteos sindicales y los dirigentes de Unter le retrucaron advirtiendo que fueron a buscarlo porque esperan desde hace tres meses un llamado a paritarias.
Verdades a medias en las dos partes. Primero, porque la nueva conducción de Unter hizo bastante en poco tiempo para generar esa postura reactiva del gobierno.
Una secretaria general que posa el día de su asunción con carteles que anuncian el “#noinicio” del ciclo lectivo, sin haber tenido siquiera un encuentro con el Ejecutivo, no despierta la mejor predisposición para que la largada de una regata se transforme en una instancia de diálogo productivo para el conjunto de los docentes.
Un calendario de ficción
Del otro lado, hay razones válidas para creer que -como expresa el gremio- la convocatoria a paritarias recién para el 22 de enero es tardía.
Ese día, en el que la ministra Patricia Campos retomará la actividad oficial después de los días de descanso que gozará desde este lunes 12, Educación presentaría una propuesta de actualización salarial, que luego deberá ser sometida al análisis de las asambleas locales o regionales de Unter, para pasar más tarde al debate de un Congreso extraordinario del sindicato.
Con el cartel de “#noinicio”, con lo visto en la regata… ¿alguien duda sobre el rechazo que surgirá como primera respuesta?
Entonces, será necesaria otra convocatoria a paritarias, otras asambleas, otro Congreso extraordinario… y el 2 de marzo, fecha formal para el inicio de clases, estará a la vuelta de la esquina.
Mirado desde la primera semana de enero, los 190 días de clases comprometidos por el Gobierno de Río Negro en el Consejo Federal de Educación aparecen como una ficción.
Las primeras salidas en el gabinete
Mientras tanto, los diez días de camino que se recorrerán desde este lunes hasta las paritarias con los gremios estatales prometen ser de ebullición para el oficialismo.
Esta semana empezaron a transparentarse los cambios en el gabinete, con una movida inicial de bajo impacto y otra de mayor ruido.
Con jubilación garantizada y un perfil más bajo que en otros años de su larga carrera en el Estado, la renuncia de Fabián Gatti al Ministerio de Gobierno, Trabajo y Turismo no fue una sorpresa.
Diferente fue el caso de Marcela Ávila, que dejó el Ipross con una concesión pocas veces vista: casi nadie se va con el aval para realizar un comunicado de prensa final, con un extenso listado de los considerados logros de la gestión.
Siguiendo esa línea, todo indicaría que la contadora reginense recalaría en otro puesto. El viernes se especulaba con una nueva función dentro de la estructura de Hacienda.
Un extraño caso de éxito
“¿Por qué se fue Ávila, si los éxitos fueron tantos?”, preguntó con cierta maldad un dirigente de Juntos en el cierre de la semana.
La respuesta, dicen otros funcionarios conocedores de la obra social, hay que buscarla entre las quejas de prestadores, mucho menos visibles pero también muchas veces más efectivas a la hora de poner a funcionarios en capilla.
La secuencia de una renuncia por día, sin comunicaciones oficiales sobre reemplazos, también derivó en una ola de rumores, con apuestas al aire sobre el próximo en la lista de salidas.
Con todos esos componentes, la imagen del Gobierno en estos primeros días del 2026 es de cierto desorden interno.
Y eso también puede leerse en términos de regata: muchos están remando, pero se sabe que no todos llegarán a Viedma.

