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Los números detrás del conflicto con Uber: cuánto cuesta mantener un taxi en Roca

Por los costos elevados, los taxis pierden terreno. La diferencia de precios con la aplicación de transporte, que puede superar el 50%, y la falta de controles, alimentan el malestar del sector.
Uber todavía no fue regulada, pero funciona desde hace meses en Roca.

La masificación de Uber en Roca terminó por desatar una crisis que ya se gestaba en el rubro de los taxis. A la caída del consumo, producto de la retracción económica, se sumó la competencia de las aplicaciones de transporte que, para algunos integrantes del sector, resulta “desleal” y altamente perjudicial.

En ese contexto, las protestas de los propietarios de taxis frente a la sede del Municipio se replicaron con fuerza en los últimos meses. La respuesta oficial, considerada «insuficiente» por los manifestantes, se limitó a la realización de algunos controles, incapaces de frenar un fenómeno de alcance global.

El principal problema, que también forma parte de las críticas de los usuarios, radica en los costos diferenciales entre las tarifas de taxi y las de Uber, que en ciertos casos pueden ser más de un 50%. En esta nota intentaremos desentrañar qué costos se esconden detrás del precio de los viajes en un vehículo de pasajeros autorizado. ¿Es cierto que los altos valores derivan de la presión de los controles del Ejecutivo?

Protestas y malestar

En abril de este año, Literal informaba por primera vez sobre la operatividad de la plataforma Uber en la ciudad, un servicio que funcionaba en sigilo y con escasa difusión entre la comunidad. Desde entonces, la adopción del sistema de transporte internacional se generalizó, al punto que algunas compañías de taxis locales resolvieron sumarse y ofrecer una doble modalidad de atención: por radiotaxi y por aplicación.

Sin embargo, la crisis del transporte de pasajeros no comenzó con la llegada de la app extranjera. El reclamo se inició tiempo antes, con la proliferación de los denominados “transportes truchos”, en los que particulares ofrecían traslados a través de redes sociales sin estar autorizados por el municipio. Esta modalidad se expandió, sobre todo, en los barrios más alejados del centro.

La falta de habilitaciones y la extensa lista de requisitos exigidos a taxis y remises forman parte de los reclamos que hoy algunos referentes del rubro expresan frente a la Intendencia. “En Roca hay una superpoblación de taxis: tenemos taxis, remises y servicios especiales habilitados. Cualquiera de esos tres podría usar estas aplicaciones nacionales o internacionales. ¿Cuál es el problema? Que sean autos habilitados. La gente no toma conciencia de que, al viajar en un auto que no está habilitado, corre el riesgo de no tener seguro ni ninguna de las garantías que corresponden”, señaló a este medio Fanny Becerra, propietaria de Taxi Minuto.

Reclamo de taxistas frente a la sede del municipio. Gentileza Somos El Valle

El pedido al municipio

Los taxistas reclaman en estas semanas una mayor aplicación de controles por parte de las autoridades, con el fin de restringir la circulación de vehículos no autorizados. Consideran que los esfuerzos estatales por frenar a los autos particulares son “escasos” y, en algunos casos, “inexistentes”.

En respuesta, desde el Municipio aseguraron que los operativos “continúan como desde el principio” y que la postura oficial sigue siendo “desalentar entre los pasajeros el uso de transportes no habilitados, ya que no cuentan con las medidas de seguridad correspondientes”.

“Nosotros pedimos que se controle con apoyo policial. Hemos visto buenos resultados en Allen para identificar a las personas, porque muchas veces dicen que son familiares o inventan excusas. Pero le pedimos a la gente que viaje en autos habilitados, que tenga un poco de conciencia. Los taxis pueden usar las aplicaciones, pero las aplicaciones no deberían permitir a vehículos particulares que no tienen las condiciones mínimas de seguridad, como la VTV o el seguro de transporte de personas”, agregó Becerra.

Los costos de un taxi

El valor de los viajes ha sido el principal incentivo para el desarrollo de Uber en la ciudad. Sin embargo, desde los servicios tradicionales aseguran que resulta imposible competir con esos valores frente a una estructura de costos mucho más elevada, que la determinada por la aplicación.

Algunos integrantes del rubro apuntan a la fuerte presión que ejerce el Ejecutivo municipal para autorizar la circulación de vehículos destinados al transporte de personas. Sin embargo, el impacto de los costos de habilitación no parece ser el componente más oneroso dentro de un balance general.

En efecto, la ordenanza tarifaria vigente desde agosto fijó los siguientes valores para los trámites de autorización:

  • Base de servicio para Taxi, Radio Taxi y Remises: $101.500.
  • Licencia para Taxi, Radio Taxi y Remises: $1.710.000 (con renovación cada cinco años).
  • Oblea para Taxi: $16.200.
  • Canon mensual por taxi adherido a un servicio de Taxi o Radio Taxi: $850.

“No es un gran impuesto municipal el que se paga; los costos altos son más bien de mantenimiento: las cubiertas, la VTV (verificación técnica vehicular), los seguros contra personas transportadas y el hecho de que el taxista esté blanqueado”, precisó la propietaria de Taxi Minuto.

Los requisitos obligatorios

La Ordenanza 5.029, que regula la actividad de los taxis en la ciudad desde 2023, establece una serie de obligaciones que deben cumplirse para mantener las habilitaciones vigentes, lo que en la práctica termina encareciendo la actividad y el costo final para los pasajeros.

Por ejemplo, el artículo 9 obliga a los titulares de licencias a contratar un seguro de responsabilidad civil contra terceros y terceros transportados, por las sumas que determine la Superintendencia Nacional de Seguros.

En tanto, el artículo 26 dispone una desinfección mensual —entre los días 20 y 30 de cada mes— y exige acreditar el pago del seguro con el último recibo. Además, el vehículo debe someterse cada seis meses a una verificación técnica vehicular (VTV) en un taller oficial habilitado. En la provincia, este trámite tiene actualmente un costo que oscila entre $41.300 y $62.000.

Respecto de los choferes de radiotaxi, la normativa establece que los empleados deben estar vinculados mediante un contrato de trabajo formal. Este requisito, señalan los propietarios de bases, es uno de los componentes más costosos dentro de la estructura operativa.

Los márgenes de ganancia

De acuerdo con los valores vigentes, la bajada de bandera parte de los $1.750, y a partir de allí el costo por cada 100 metros recorridos ronda los $175. Así, un viaje corto de unas diez cuadras puede situarse en torno a los $3.500 como mínimo.

Según los cálculos de Fanny Becerra, antes de la masificación de Uber un taxista podía llevarse a su casa entre $30.000 y $35.000 netos al finalizar el día. Hoy ese monto se redujo a entre $10.000 y $15.000 diarios.

Las diferencias resultan notorias si se considera que un conductor de Uber en una jornada completa en Roca puede facturar entre $80.000 y $100.000 por día, sin descontar las comisiones, que rondan entre el 25% y el 30% por viaje. Es decir, una ganancia neta estimada entre $55.000 y $70.000 diarios.

“En una recaudación normal de un titular de taxi hay que tener en cuenta que un 30% se lo lleva el chofer, otro 30% se va en AFIP y mantenimiento del vehículo, y además hay que contar entre un 10% y un 15% de combustible por cada jornada. Para un titular de un permiso no es una gran ganancia; es un poco más rentable para el que trabaja en su propio auto, porque obviamente ese 30% representa su sueldo”, explicó.

Baja el número de habilitaciones

Algunos taxistas señalaron a este medio que varios choferes habilitados decidieron devolver las licencias en los últimos meses y adaptarse al esquema que ofrece Uber.
“Lo que me importa es trabajar, y con cómo está el país, no está para pedir mucho”, señaló un taxista que hoy brinda servicios a través de la aplicación.

Al respecto, Becerra remarcó: “Calculá que si no hay controles, al que está en regla le conviene sacar el cartel, sacar las calcomanías, no pagar impuestos, no hacer la VTV y trabajar trucho. Le conviene eso, total no hay reglas, no hay control. No hay que pagar al Municipio, más allá de que no sea tanto”.

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