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El agua del futuro está en Río Negro: qué dice el plan hídrico elaborado por Israel para 2055

La Provincia presentó el relevamiento elaborado por la empresa Mekorot, que establece siete ejes de trabajo. Un recorrido por los principales datos del diagnóstico de las cuencas y las proyecciones para los próximos 30 años.
Aunque es probable que la oferta de agua disminuya, se podría ampliar la superficie cultivable en los valles.

Río Negro, a contramano de otras provincias que hoy enfrentan serias restricciones hídricas, tiene garantizada la provisión de agua y la posibilidad de expandir su superficie agrícola bajo riego hasta 2055. Así lo revela el Plan Maestro Hídrico, un decálogo presentado esta semana por el Gobierno que busca anticiparse a los desafíos del cambio climático y transformar el uso de un recurso indispensable.

El relevamiento técnico estuvo a cargo de la empresa israelí Mekorot, reconocida por su experiencia internacional en gestión hídrica pero también cuestionada por organizaciones ambientalistas por su actividad en el país. Aun así, el diagnóstico entregado abre un horizonte ambicioso: identifica nuevas áreas irrigables, evalúa la capacidad de los sistemas actuales y esboza posibles obras que podrían redefinir el futuro de la provincia.

El informe, que estará disponible al público en breve, traza varias líneas de acción prioritarias. Ahora, la responsabilidad recaerá en el Departamento Provincial de Aguas (DPA) y en la decisión política del Gobierno rionegrino, que deberá definir qué proyectos avanzan, con qué financiamiento y en qué plazos.

Un poco de historia

El Plan Maestro Hídrico se articula en siete ejes estratégicos que surgen del análisis exhaustivo de la situación actual de los recursos hídricos, las proyecciones de oferta y demanda hacia 2030, 2040 y 2050, y el cálculo del valor económico del agua.

La consultoría demandó varios años de trabajo y atravesó incluso presentaciones judiciales contra sus impulsores, como la realizada meses atrás por la legisladora Magdalena Odarda (Vamos con Todos). El proceso había comenzado en 2022, con la visita de la entonces gobernadora Arabela Carreras a Israel y la posterior firma, en 2023, de un acuerdo para realizar un diagnóstico integral de los cursos de agua de la provincia.

“Hay que poner este acuerdo en contexto”, explicó a Literal el ingeniero en Recursos Hídricos del DPA, Fernando Bodoira. “Entre 2011 y 2020/21 se generó un déficit importante de nevadas, sobre todo en la zona cordillerana. Esto afectó a todas las provincias, y Río Negro no fue la excepción. La consecuencia directa fue una menor disponibilidad de agua en los ríos y en los embalses. La postal más recordada es la del río Colorado con el embalse de Casa de Piedra prácticamente vacío. Por eso se llegó a aceptar un plan de manejo para, por ejemplo, aprovechar los cortes de riego en invierno y recuperar niveles de embalse. Ese es el escenario general que derivó en aquella misión a Israel”.

Arabela Carreras junto a Alicia Kirchner en Israel.

Los términos del acuerdo, firmados bajo estricta confidencialidad, despertaron fuertes sospechas en la oposición, en parte por tratarse de una empresa estatal israelí. Sin embargo, esas dudas comenzaron a disiparse con la publicación de la hoja de ruta completa del Plan Maestro, que fue proporcionada a funcionarios y legisladores.

“¿Por qué Israel y no otro lugar? Porque Israel tiene una precipitación muy, muy escasa, y aun así logró desarrollar sistemas de riego altamente eficientes. Tienen una enorme superficie bajo riego pese a los pocos milímetros que reciben al año. Incluso operan plantas desaladoras para potabilizar agua del mar y realizan un uso intensivo del reuso de aguas tratadas para destinarlas al riego. La idea, en aquel momento tanto del gobierno nacional como de las provincias que acompañaron, fue conocer cómo administran un recurso que para ellos es sumamente escaso y valioso. Ese es el marco en el que se firmó el acuerdo”, detalló Bodoira.

Una caída en la oferta

El informe traza una proyección detallada de la demanda y la oferta hídrica, tanto en el presente como en los próximos 30 años.

Según lo descrito, Río Negro llega a 2025 con una caída pronunciada en la disponibilidad de agua superficial: un 43% menos en la cuenca del río Negro y un 55% menos en la del río Colorado en comparación con dos décadas atrás.

En este escenario, la demanda está fuertemente concentrada en el sector agrícola, que utiliza el 97% del total. La población rionegrina —estimada en unas 760.000 personas— representa apenas el 2,2%, mientras que los usos industriales, como la minería o los galpones de empaque, alcanzan el 0,8%.

La mayor parte del recurso proviene del río Negro, que abastece el 59% de la demanda provincial. Le sigue el río Neuquén con el 31%, y el río Colorado con el 7,9%.

La Patagonia Norte del futuro

Aunque la oferta de agua presenta una tendencia histórica a la baja, influida por el aumento de las temperaturas y la reducción de precipitaciones, las proyecciones para las próximas décadas son relativamente alentadoras. Según el estudio, el caudal del río Negro descenderá un 22,5% hacia 2055 y un 30,3% hacia 2070. En el caso del Colorado, se proyectan caídas algo mayores: 25,8% y 34,4%, respectivamente.

Sin embargo, al evaluar la evolución de la demanda, el balance sigue siendo positivo. El río Negro, por ejemplo, cuenta hoy con una oferta de 22.965 hm³/año, que se reduciría a 17.932 hm³/año en 2055. Pero la demanda —pese al crecimiento poblacional— se mantendría prácticamente estable: de 12.400 hm³/año a 12.577 hm³/año. Así, el río conservaría un saldo hídrico favorable del 30% dentro de 30 años. El Colorado, en cambio, podría registrar un déficit cercano al 2%.

Proyección de la demanda de agua en Río Negro a 30 años.

No todo está perdido, menos para la producción

Bajo este panorama, la provincia podría seguir incorporando nuevas áreas bajo riego de cara a 2055. El estudio identifica 178.747 hectáreas adicionales con potencial productivo. Las zonas de Colonia Josefa y Negro Muerto, en el Valle Medio, concentran la mayor oportunidad. Su integración al sistema podría generar rentabilidades anuales estimadas en 75 millones de dólares y 38 millones de dólares, respectivamente.

“Con toda esa demanda y con toda la oferta hídrica, el balance muestra que Río Negro puede, en un horizonte de 30 años, incrementar su superficie bajo riego. Se identificaron unas 179.000 hectáreas potenciales. Podrán ser 10.000 o 150.000; dependerá de muchos factores, especialmente de la macroeconomía, que exceden el recurso agua”, explicó el ingeniero.

La ampliación de hectáreas productivas en Colonia Josefa podría generar una rentabilidad anual de 75 millones de dólares anuales.

En este contexto, el referente del DPA sostuvo que el futuro hídrico de la provincia es prometedor, especialmente en comparación con otras regiones del centro y norte del país. “Este modelo se replicó en provincias como San Juan y Mendoza. Cuando incorporan la variable del cambio climático, la oferta hídrica futura tiende a caer tanto que tendrán que reducir sus hectáreas productivas. Nosotros, en Río Negro, corremos con la ventaja de que, más allá del cambio climático, seguimos teniendo agua para sostener y ampliar la producción agropecuaria”.

Asimismo, anticipó que la provincia podría convertirse en un destino atractivo para inversiones en un país donde el agua empieza a escasear. “Esto nos posiciona en un lugar beneficioso, casi de privilegio. Podemos desarrollar superficie, pero eso no significa que mañana todo esté listo. Hay que invertir en infraestructura de caminos, energía, canales. Crear condiciones para que los privados puedan invertir y transformar los campos. Siempre sin perder de vista el cuidado del ambiente”, manifestó.

El camino a seguir

El informe elaborado por Mekorot es considerado por la administración rionegrina como un “punto de partida”. No sustituye ni condiciona las funciones del DPA, que continúa siendo la autoridad hídrica de Río Negro y la encargada de definir políticas, regulaciones y acciones concretas.

El documento —cuya versión final aún se encuentra en proceso de compaginación para su publicación pública— representa el primer análisis integral de la situación de las cuencas provinciales. A partir de ahora, según adelantaron desde el DPA, comenzará una etapa de revisión interna para determinar qué aspectos priorizar, qué medidas implementar y cuáles podrían ser las obras estratégicas a financiar para ampliar y optimizar el uso del recurso en cada región.

“Si me lo preguntás a mí, es seguir desarrollando áreas de riego y focalizarnos en el agua que necesita la zona Atlántica”, explicó Bodoira de cara a la demanda que se espera en la costa atlántica a partir de los proyectos energéticos. “Hay que mejorar el canal en San Antonio, avanzar en todos los estudios necesarios para llegar a un proyecto ejecutivo de un acueducto, y también es fundamental conocer con mayor precisión la disponibilidad de agua en la Línea Sur. Después, continuar con lo que ya se hace: ampliar la cobertura de plantas rurales, saneamiento, seguir monitoreando los ríos. Dentro de esos ejes, para mí es prioritario seguir desarrollando nuevas áreas de riego, porque mientras en otras provincias el cambio climático va a obligar a reducir superficies productivas, nosotros todavía tenemos un volumen disponible para usar, especialmente para abastecer a la zona Atlántica”, planteó.

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